Terreno primero
Diseñamos para el suelo real de México, no para el folleto. Si no sobrevive a la sierra, no sale del taller.
Nuestra historia
CUMBRE no nació en una sala de juntas. Nació un domingo de 2014 en un sendero de Oaxaca, cuando un cuadro reventó en plena bajada y dos amigos decidieron que merecíamos algo mejor. Esta es la historia de cómo el coraje se volvió marca.
Mateo Cárdenas reparaba bicicletas en un taller del centro de Oaxaca de Juárez. Renata Solís corría enduro los fines de semana en la Sierra Norte y se cansaba de comprar cuadros diseñados para terrenos europeos que no aguantaban las piedras volcánicas de México. Eran clientes y mecánico hasta que una bajada en el cerro del Fortín dejó un cuadro partido en dos y una idea entera.
La pregunta era simple y terca: ¿por qué nadie hace bicicletas pensadas para nuestro terreno, nuestro polvo y nuestra forma de rodar? En 2015 vaciaron sus ahorros, rentaron una bodega en las afueras y soldaron su primer prototipo de acero. Lo probaron rompiéndolo. Luego lo rehicieron. Catorce versiones después, nació la primera CUMBRE que sobrevivió a una temporada completa.
Donde acaba el asfalto, empieza CUMBRE.
Ese lema dejó de ser una frase de taller para volverse una promesa: cada bici que sale con nuestro logo está hecha para el lugar exacto donde las demás se rinden.
Una década de prototipos rotos, victorias inesperadas y kilómetros sin pavimento.
Un cuadro revienta en el cerro del Fortín, Oaxaca. Mateo y Renata se prometen construir algo que aguante el terreno mexicano.
Rentan una bodega y sueldan a mano. Catorce versiones antes de que una sobreviva una temporada completa de enduro.
Se lanzan los primeros tres modelos de catálogo. Llega Iker Montoya como ingeniero de suspensión y se formaliza el sistema TRAZO.
Abre la base CUMBRE en la Condesa, CDMX, con pista de prueba propia. La comunidad empieza a rodar en grupo cada sábado.
Llega el primer cuadro de carbono de módulo alto laminado por zonas. La Cumbre Talud debuta en el podio del Enduro Nacional.
El bikepacking entra al lineup con la Cumbre Travesía. Riders cruzan la Sierra Tarahumara en una expedición de muestra.
El lineup llega a siete modelos y la marca rueda en CDMX, Guadalajara, Monterrey y Oaxaca. La obsesión apenas empieza.
No fabricamos bicicletas para vitrina. Las fabricamos para el barro, el polvo, las piedras sueltas y esa última rampa que te quema las piernas. Estos son los principios que no negociamos.
Diseñamos para el suelo real de México, no para el folleto. Si no sobrevive a la sierra, no sale del taller.
Probamos cada cuadro hasta el límite. La durabilidad no se promete, se demuestra en el banco de fatiga.
No regalamos la cumbre ni con descuentos ni con atajos. Premiamos al que se la gana pedaleando.
Rodamos juntos cada fin de semana. Quien compra una CUMBRE entra a una comunidad, no a una factura.
Tres personas, una bodega y la necedad de no rendirse. Conoce al equipo en Equipo Cumbre.
Mecánico de toda la vida en Oaxaca. Suelda, lima y rompe prototipos. Si una bici falla, él quiere saber exactamente por qué.
Ex corredora de enduro. Define cómo debe sentirse cada modelo en el terreno y dirige las pruebas de campo.
Llegó en 2017 con la cinemática TRAZO bajo el brazo. Vive obsesionado con las curvas de relación y el anti-squat.
Conoce la ingeniería que heredó esta historia o elige la máquina que te llevará a tu próxima cumbre.